INFORME SOBRE LA MUSICA CRISTIANA
¿Cómo se puede definir a la música?
"La música se ha llamado el lenguaje de las emociones. No se trata de una metáfora irrazonable, porque la música, como el lenguaje, pretende comunicar significado. La música está relacionada con la experiencia humana y ha expresado contenido. De lo contrario, ella no podría haber funcionado por miles de años como una fuerza espiritual en las vidas de los hombres. "Los músicos modernos seculares se han jactado del poder de su música. Charles Reich en su libro, The Greening of America (La vigorización de América), describe la influencia de la música. "La música ha llegado a ser el medio más profundo de la comunicación y expresión de toda una cultura. El medio dominante de la comunicación en nuestra sociedad --las palabras-- ha sido tan abusado, distorsionado y vaciado de significado que en el momento presente (las palabras o el lenguaje) no parecen suficientes para la gente de la nueva consciencia. La música, por otro lado, proclama todas las cosas que quieren decir o sentir. La música de antes era esencialmente intelectual; se ubicaba en la mente y en los sentimientos conocidos de la mente; la nueva música sacude el cuerpo entero y penetra hasta el alma. La nueva música es una música de creatividad y autoexpresión desenfrenadas".
¿Y cómo se relaciona la música secular con la cristiana?
Es importante destacar que hay música que claramente ofende la moral cristiana, porque con su letra incita al pecado y hay canciones que incluso contienen vocabulario obsceno. Nada de éso es para cristianos. Es más, incluso son muchos los inconversos que reconocen que hay música inmoral. Hay música típica de los clubes nocturnos, música que incita a la sensualidad, incluso sin letras, y ciertos ritmos son típicos de los Night Clubs. "Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen, todas las cosas me son lícitas, pero yo no me dejaré dominar de ninguna".( 1ª Corintios 6:12 )
El esclavo de la música no es constante en su lectura Bíblica, no es fiel en la oración y en la asistencia a la Iglesia y cuando congrega, seguramente duerme o se aburre, es decir, está dominado.
Nosotros sabemos bien que en Cristo, tenemos libertad, porque Él nos ha perdonado. Esto es una gran verdad. Pero la obra del Espíritu Santo en el creyente también debe ser una realidad, y esta obra es de santificación. Además, a los que se dejan dominar y gobernar por la música mundana, Satanás los tiene agarrados y los anula para la obra que Dios quiere hacer con su vida.
¿Cúales son las advertencias con respecto a todo ésto?
Es apropiado incluir un consejo para aquellos que tienen afinidad por la "Música Cristiana Contemporánea". Es necesario aprender a diferenciar cuando la música es para el placer individual del que la escucha que cuando se considera un medio de adoración al Señor. La mayoría de grupos cristianos en la actualidad, no conocen esta diferencia. El apóstol Pablo nos dice muy claro cómo debemos adorar los creyentes "Cantando entre vosotros con salmos, himnos y cánticos espirituales" (Colosenses 3:16). La música que exalta las emociones de una forma similar a la que se exaltan las emociones en los conciertos del mundo, no califica como música de adoración. A Dios debemos llegar con reverencia, y también con mucho júbilo.

¿Cómo se puede discernir la música cristiana?
Actualmente existe mucha confusión con respecto a la adoración (Por lo menos en la parte que corresponde al canto) en el seno de la Iglesia. Se puede ver alteración en las letras de los cantos, música mundana mezclada con letra evangélica o música evangélica pero con una nueva letra de dudoso mensaje o sin profundidad, sin sentido espiritual, sin historia o mensaje.
¿Cuál es la música que debemos escuchar, cómo discernir si es música mundana o no?
Existen muchos cantantes, cuyos testimonios dejan mucho que desear, a ésto se suma el hecho de que no son ganadores de almas, lo que realmente es degradante e interpretan una música incongruente a la forma de vida que debe llevar un cristiano. Esto nos habla del estado espiritual de la Iglesia de los últimos días. La música correcta debe ser congruente con nuestra forma de vivir, separados del mundo, debe ser espiritual.
El hecho de que en nuestros días se toque música carnal en las iglesias, depende primeramente del pastor. Si el pastor no está convencido de cuál es la música correcta, difícilmente se cambiará esta forma musical.
Hay música en las comunidades que hacen revivir en el cristiano al viejo hombre, las viejas costumbres y vagos recuerdos que debían estar sepultados en lo profundo del mar, donde nadie pudiese recordar jamás.
En lo personal sé que hay muchos gustos en cuanto a la música, y no es posible agradar a todos. Pero lo más importante a tener en cuenta es que hay que agradar a Dios y no al hombre.
Hay muchos casos de iglesias que se han conformado, amoldado, adaptado al mundo, empezando con música que agradaba más a la carne que a Dios.
Hoy en día, es bastante difícil conseguir música cristiana espiritual; No obstante, existen himnos escritos hace varios siglos, cuyo contenido espiritual es profundo, escritos por hombres de buen testimonio. En algunas iglesias aún usamos estos himnarios, para alabar a nuestro Señor. A pesar de su antigüedad, los mismos continúan siendo de bendición.
La actividad musical es importante, pero no debe ser la actividad principal. La misma debe quedar sujeta a la predicación, y estar en sintonía con lo que se instruye. Muchos cantantes cristianos (habrán excepciones), son aplaudidos en conciertos y presentaciones, donde es evidente que la gloria no es para nuestro Señor. Es muy fácil llenarse de vanagloria cuando se canta.
Cuando un coro de voces canta esos himnos que llegan al corazón, al finalizar, no aplaudimos, porque toda la gloria y la honra, es para nuestro Señor Jesucristo. Lo único que se hace es decir: ¡ Amén!
¿Qué es la música mundana?
Se suele entender por música mundana cualquier música que haya sido compuesta con un fin diferente de la adoración a Dios. La música de adoración a Dios se denomina "música sacra" o sagrada.
Existe música patriótica, que nos motiva a tener un sentido de respeto y apego por nuestro país, celebrar la libertad, las instituciones, los valores cívicos, etc.
Existe la música folklórica, que procura preservar la idiosincrasia de los pueblos y las costumbres propias de las culturas.
Existe la música orientada al romanticismo de pareja, con la cual se expresan amor los enamorados.
Existe música infantil, para el entretenimiento y enseñanza de los niños.
Existe la llamada música culta, escrita y ejecutada por los grandes maestros, en la cual hay variedad de motivos y estilos: sinfonías, oratorios sacros, cantatas, corales, óperas, etc.
Estos diferentes tipos de música no parecen desviar a los cristianos de su orientación hacia la pureza, la bondad, los altos valores de los que habla Filipenses 4:8.

¿Y qué se puede decir acerca de la música moderna?
Ahora bien, llegamos al tema de la "música moderna". Entre la música popular o de entretenimiento, siempre ha habido música buena y música mala. Pero especialmente a partir de la segunda mitad del siglo 20, la tarea de discernimiento en cuanto a la música, se ha vuelto más árdua, porque con la invención del disco de vinil acetado, los casetes y luego los discos compactos, la proliferación de la música es muy amplia. Son muchísimos los estilos que se escuchan: jazz, blues, soul, R&B, rock & roll, Metal, disco, Hip-hop, New-Age, Rave, salsa, merengue, ballenatos, rap, etc. La lista es muy larga.
¿Afecta esta música al creyente?
Esta música es la que suena por todos lados, en la radio, en la televisión, en el cine, y en los anuncios comerciales. En la medida que alguna de las canciones de alguno de estos estilos propicie actitudes contrarias a la moral, contrarias a los valores cristianos, o bien en la medida que impulsen a cualquier acto que esté contra la ley divina, en esa medida, debemos rechazarla.
¿Qué significa adorar a Dios?
La adoración pública a Dios solamente tiene sentido cuando existe una adoración privada a Dios.
Jesús fue muy severo con los fariseos de su tiempo porque estaban presentes en todos los actos de adoración, pero sus corazones estaban lejos del Señor.
Así fue como lo entendió David. Note su testimonio personal sobre su adoración privada. El Salmo 69:30 dice: “Alabaré yo el nombre de Dios con cántico, lo exaltaré con alabanza”
Esta adoración privada dispuso el corazón de David para una adoración pública sincera. El Salmo 66:16-17 dice: “Venid, oíd todos los que teméis a Dios, y contaré lo que ha hecho a mi alma. A él clamé con mi boca, y fue exaltado con mi lengua”
David está adorando en público. Lo hizo con un corazón previamente preparado en la adoración en privado. La vitalidad y frescura de la adoración pública depende en gran parte de la vitalidad y frescura de la adoración privada. Si no estamos invirtiendo tiempo diariamente en la adoración a Dios, no estamos aptos para contribuir en la adoración pública a Dios.
De modo que el factor crucial para una buena adoración pública no es la forma de adoración sino la condición del corazón de los santos. Si la adoración en público no es la expresión de nuestra vida privada de adoración, estamos siendo hipócritas.
La adoración debe ser en espíritu y en verdad. Observe lo que Jesús dijo a la mujer junto al pozo, según Juan 4:24: “Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren”
Adorar en espíritu significa poner el corazón en la adoración. En contraste con la mera ejecución de acciones externas aprendidas o imitadas de otros.
Adorar en verdad significa que nuestra adoración debe estar en armonía con lo que Dios ha revelado sobre sí mismo en Su Palabra, la Biblia.
Tal vez hemos sido ofendido por alguien y sabemos que debemos perdonar así como Dios nos perdonó a nosotros en Cristo, pero nos resistimos a perdonar. Preferimos vivir con ese espíritu de falta de perdón. Entonces estamos atesorando pecado. En estas condiciones no podemos ser un buen adorador, ni en privado, peor en público. Lo correcto en este caso es reconocer nuestro pecado, confesarlo a Dios como tal y abandonarlo.
Una buena práctica antes de la adoración privada o pública es examinar el corazón para ver si allí hay algo que ofenda a Dios y sea necesario arreglarlo. No olvidemos que los pecados que se cometen en secreto o se guardan en secreto son un escándalo público en el cielo.
Para adorar a Dios también se necesita de humildad. La humildad es una virtud muy esquiva. Cuando pensamos que ya la teníamos, es justo cuando acabamos de perderla. La humildad se manifiesta en un corazón totalmente sometido a la voluntad de Dios y es requisito indispensable para adorar a Dios.

¿Cuáles serían los consejos a los ministros de alabanza dentro de las iglesias?
Debemos ser creativos en la comunicación del evangelio. También debemos ser cuidadosos de la reverencia en la liturgia de nuestros cultos a Dios. Debemos dar testimonio de nuestro comportamiento, del cambio de estilo de vida que Dios está realizando en nosotros. Así, podremos aprender a la luz de las Escrituras y no a la luz de la costumbre. El Señor nos llama a vivir separados del mundo, a vivir en santidad, por lo que cualquier cosa que estimule la carne, de alguna u otra forma, debe ser descartada.
Afrontamos una feroz batalla, lo carnal contra lo espiritual. No podemos ni debemos utilizar medios carnales para promover un mensaje espiritual. Eso causa confusión y extravío en el nuevo creyente, y pérdida del rumbo en el hermano débil. No usemos la excusa de que "Dios mira al corazón, no al estilo de música." El que no quiere aprender qué música da la gloria a Dios, no tiene un corazón humilde que Dios puede bendecir.
¿Alguna otra acotación respecto de la música cristiana?
Una de las cosas que deben tener en claro los creyentes, es que todas las artes se han ido corrompiendo con el paso de los siglos, no solo la música, sino que la pintura, la escultura, la literatura, todo lo que podría ser para el disfrute sano, se ha ido corrompiendo cada vez más. Debe ser una meta del creyente tener estándares de vida más altos, disfrutar música de mejor calidad que los inconversos, saber discernir en esta materia también.
Una verdad que nos enseña la experiencia es que, cuánto más maduro es un creyente en la fe, cuánta más intima es su relación con Cristo, cada vez más sus gustos también se refinan, comienza a disfrutar menos de las cosas frívolas y más de las cosas que elevan el espíritu.

Gladys Raquel Hernandez
www.reino-de-dios.blogspot.com
LEER MAS ARTICULOS DE GLADYS RAQUEL HERNANDEZ AQUI
|